Entradas

La fantasía y los pensamientos

El ser humano tiene la capacidad de imaginar, de inventarse escenarios, de implicarse en historias irreales, de vivir experiencias solamente con el poder de la imaginación. No solamente implica la visualización, sino la emoción, los sentimientos, llegar a verse en esos escenarios. Es por eso que inventamos las novelas, las películas, y todo aquello que es capaz de transportarnos a otros lugares, a otros mundos. Porque así podemos vivir otras vidas sin levantarnos de nuestro sillón, sin tener que morir y volver a nacer en otro cuerpo y en otras circunstancias. Los sueños, esas historias que vivimos sin tener el control sobre ellos. ¿No es, cuanto menos, extraño? Volamos, huimos, luchamos, nos desnudamos, nos situamos en escenarios insólitos, en una casa que no hemos visto nunca, con personas conocidas pero sin ningún vínculo entre ellas. Todo tan insólito, y lo aceptamos. ¿Quién está al mando de nuestra mente en esos momentos? ¿No somos nosotros los dueños de nuestro cuerpo y, sobre tod...

Mis YOS actores

Un buen jugador de ajedrez imagina múltiples escenarios ante el movimiento de una de sus piezas, porque sabe que el oponente tiene también múltiples posibilidades de responder a ese movimiento virtual que ahora mismo solamente está en la cabeza del jugador. Nuestro YO actor es fácil de descubrir. Cualquiera lo puede reconocer porque es el que actúa, es lo que hacemos. Yo ahora estoy escribiendo en este diario y no estoy haciendo cualquier otra cosa que está dentro de mi ámbito de acción, por ejemplo, ir a la playa a tomar el sol. Así que mi  YO actor ahora escribe. Si pongo la vista atrás y rememoro lo que he hecho durante estos últimos años, o meses, o días, estoy percibiendo a mi YO actor. Lo que podría grabar con una cámara y visionar luego, ése es mi YO actor. Es empírico, observable, medible. Pero previos a cada acción real se encuentran pensamientos, debates internos, influencias inconscientes, deseos, que son las que finalmente nos hacen actuar de una determinada manera y no...

Funcionario y fantaseando con otra vida laboral

Cuando apruebas una oposición y te conviertes en funcionario, es una celebración. Envidiado por unos, felicitado por otros, la vida te acaba de cambiar. Ya puedes ir al banco a pedir la hipoteca de tu vida para comprar la casa de tu vida y quedarte hipotecado para el resto de tu vida. La seguridad y la estabilidad laboral que tienes a partir de este momento es máxima, al menos aquí en España. Eso es bueno si profesionalmente no tienes más aspiraciones. Puede que dentro de tu sector puedas promocionar. Si eres ambicioso y te encuentras con ánimos, adelante. Si profesionalmente quieres más, si no te quieres quedar aposentado en tu cómodo puesto para los restos, quizá lo empieces a sentir como una cadena que no te deja probar otras cosas. Yo soy profesor de música, con plaza definitiva desde el 2001. Seguramente habrá profesores vocacionales que sientan la pasión necesaria para lidiar con el día a día en sus clases. Estos profesores no cuentan los días que les quedan para las próximas vac...

Lo que pasa en el mundo

 Enciendo la televisión y veo qué está pasando en el mundo. Esto no es cierto. Lo que muestra la televisión, los medios de comunicación, no es lo que está pasando en el mundo, es lo que una serie de personas han decidido que nos van a mostrar. Noticias tremendas, espectaculares, catástrofes, la crueldad humana, el odio manifiesto,... Atacar al miedo es una buena estrategia de marketing. La seguridad es una necesidad humana básica, y todo aquello que amenace esta seguridad nos interesa, porque así, supuestamente, conoceremos al enemigo y nos podremos proteger de él. Pero el enemigo, la mayor parte de las veces, no llega. Y nosotros mantenemos ese estado de alerta constante que nos está minando por dentro, que no nos deja relajarnos, sentirnos alegres y positivos ¿Has oído hablar de la dieta hipoinformativa? En la práctica, es reducir e incluso eliminar el acceso a telediarios, informativos, a las noticias de los medios audiovisuales que nos bombardean todos los días con tragedias y ...

Reprogramación accidental

¿Cómo funciona esto? ¿Reprogramación accidental? Significa básicamente volver a programar algo, en este caso, la mente, de manera no consciente. Pues si eso es así, la mayor parte de las veces estamos reprogramándonos accidentalmente. Son tantos los estímulos que se cuelan sigilosamente en nuestra mente, que lo excepcional es una reprogramación deliberada, consciente. El fenómeno de la atención selectiva nos impulsa a fijar nuestra atención en aquello que va a confirmar nuestras creencias. ¿Son objetivos nuestros sentidos? Está claro que no. Y por ende, ¿son objetivos nuestras pensamientos, opiniones, ideas? La respuesta, de nuevo, es no. Y ahí estamos, recibiendo “inputs” a través de nuestros sentidos. Y de todo lo que nos llega, la mente consciente atiende a un porcentaje muy bajo. No te sabría decir cuánto, pero muy bajo. Y esto no es ni bueno ni malo. Por ejemplo, si vamos condiciendo, sería humanamente imposible atender a todos los estímulos que percibimos. Nuestra mente se encarg...

Las cartas que te han tocado

 “No son tan importantes las cartas que te han tocado en el juego de la vida. Lo verdaderamente importante son las jugadas que hagas con esas cartas”. Hasta cierto punto esta metáfora tiene su sentido. Sin embargo, la vida es más maleable que un manojo de cartas. No tengo hijos. ¿Podría haberlos tenido? Según este aforismo, me han tocado las cartas de la esterilidad. Lo intentamos y no lo conseguimos, tanto por medios naturales como por medios artificiales. ¿Esas son las cartas que me han tocado? Hay que contar con un factor importante: la cantidad de deseo o empeño que tengas respecto a algo. Si nuestro deseo hubiera sido más intenso, seguramente habríamos invertido más tiempo, dinero y energía en conseguirlo. Podríamos haber cambiado nuestras cartas. A veces no sabes qué es mejor. Si voy de viaje, trazo una ruta, me despisto, y me desvío, puedo pensar que ha sido un error, que lo mejor hubiera sido ir por donde tenía previsto. ¡Pero quién sabe! Puede que si hubiera ido por la rut...