Las cartas que te han tocado

 “No son tan importantes las cartas que te han tocado en el juego de la vida. Lo verdaderamente importante son las jugadas que hagas con esas cartas”.
Hasta cierto punto esta metáfora tiene su sentido. Sin embargo, la vida es más maleable que un manojo de cartas.
No tengo hijos. ¿Podría haberlos tenido? Según este aforismo, me han tocado las cartas de la esterilidad. Lo intentamos y no lo conseguimos, tanto por medios naturales como por medios artificiales. ¿Esas son las cartas que me han tocado? Hay que contar con un factor importante: la cantidad de deseo o empeño que tengas respecto a algo. Si nuestro deseo hubiera sido más intenso, seguramente habríamos invertido más tiempo, dinero y energía en conseguirlo. Podríamos haber cambiado nuestras cartas.
A veces no sabes qué es mejor. Si voy de viaje, trazo una ruta, me despisto, y me desvío, puedo pensar que ha sido un error, que lo mejor hubiera sido ir por donde tenía previsto. ¡Pero quién sabe! Puede que si hubiera ido por la ruta trazada, me habría encontrado con un atasco, o lo que es peor, que hubiera tenido un accidente.
No creo que sea la última vez que alguien pierde un vuelo de avión, se lamenta por ello, se recrimina por ello, por su incorregible impuntualidad, más tarde se entera de que el vuelo que perdió ha tenido un accidente y no hay supervivientes. Uf, Dios me ha salvado. ¿Dios? Bueno, lo podemos atribuir a quien queramos. Yo lo atribuiría a la impuntualidad, que esta vez jugó a nuestro favor.
La cuestión es que no te recomiendo que te lamentes cuando algo no sale como tú esperas. Puede que el resultado de tus expectativas hubiera sido peor que el resultado final real. Eso no lo sabremos nunca. Nuestro mundo, tal como lo entendemos, tiene una única línea temporal de una sola dirección. Siempre hacia delante. 

Comentarios