Mis YOS actores
Un buen jugador de ajedrez imagina múltiples escenarios ante el movimiento de una de sus piezas, porque sabe que el oponente tiene también múltiples posibilidades de responder a ese movimiento virtual que ahora mismo solamente está en la cabeza del jugador.
Nuestro YO actor es fácil de descubrir. Cualquiera lo puede reconocer porque es el que actúa, es lo que hacemos. Yo ahora estoy escribiendo en este diario y no estoy haciendo cualquier otra cosa que está dentro de mi ámbito de acción, por ejemplo, ir a la playa a tomar el sol. Así que mi YO actor ahora escribe.
Si pongo la vista atrás y rememoro lo que he hecho durante estos últimos años, o meses, o días, estoy percibiendo a mi YO actor. Lo que podría grabar con una cámara y visionar luego, ése es mi YO actor. Es empírico, observable, medible. Pero previos a cada acción real se encuentran pensamientos, debates internos, influencias inconscientes, deseos, que son las que finalmente nos hacen actuar de una determinada manera y no de otra.
La capacidad de la mente de imaginar varios escenarios ante la realización de una acción nos permite anticiparnos a las posibles consecuencias. Pero todo esto son elucubraciones, hipótesis. Hasta que no realicemos la acción no sabremos sus consecuencias. Muchas veces sopesamos el coste energético de una acción y la descartamos porque creemos que no nos compensa. En esa valoración tenemos en cuenta los efectos dentro de un determinado periodo de tiempo. Si somos de los que sopesamos nuestras acciones a corto plazo, posiblemente nos estemos perdiendo grandes beneficios a largo plazo. Si prefiero tener una dieta poco sana porque es más cómodo o me gusta más, las consecuencias a corto plazo serán gratas pero a largo plazo puede suponer un problema más grave. Y más grave significa que la tasa de esfuerzo para estar saludable será mucho mayor en el futuro que si el esfuerzo lo hiciera ahora. ¿Me explico?
Sobre esto se han hecho muchos estudios. Las personas que en sus valoraciones previas a la acción tienen una visión más a largo plazo, tienen mejor capacidad para posponer el premio, finalmente suelen obtener mejores resultados. Vivimos en un mundo cortoplacista y eso nos perjudica, porque el que ve a largo plazo también está teniendo en cuenta el corto plazo. Pero el que tiene en cuenta el corto plazo, no va más allá.
Pero no era de eso de lo que quería hablar exactamente. Lo que quería decir es que podemos tener un YO actor ideal, que es el que imaginamos cómo se comporta en una determinada situación. Podemos aprender mucho de él, tanto a posteriori (“tendría que haber dicho esto, o haber hecho esto otro”), como a priori (¿cómo actuaría mi YO actor ideal ante esta situación?) e intentar acercar lo más posible mi YO actor real a mi YO actor ideal.
Ahí queda la tarea propuesta.
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